Los Cuatro Acuerdos de la Sabiduría Tolteca Hace miles de años, los toltecas eran conocidos en todo el sur de México como “mujeres y hombres de conocimiento”. Eran respetados y considerados por los aztecas como los primeros hombres de la era actual. Formaron una comunidad de Maestros, llamados naguales, y estudiantes, en la mítica ciudad de Teotihuacán. Los naguales escondieron su sabiduría ancestral y mantuvieron su existencia en secreto para sobrevivir a la conquista europea.

Según los naguales, desde que llegamos al mundo y a medida que vamos creciendo, vamos adoptando una serie de Acuerdos que nos transmite la realidad que nos rodea. Prácticamente todos esos acuerdos son adquiridos y aceptados sin más dilación en nuestros primeros años de vida. Los asumimos casi sin pensar y sin tener más opción, y de esa forma aprendemos a vivir en la sociedad de una forma “normalizada”. Hemos adoptado acuerdos como nuestra religión, valores morales, nuestra lengua. Nunca tuvimos la oportunidad de elegir que creer y que no creer, pero estuvimos de acuerdo con lo que se nos transmitió. Sin darnos cuenta, adoptamos nuestra forma de ser y de comportarnos. Esto en el mundo occidental es lo que se denomina “patrones de comportamiento”.

Has establecido millares de acuerdos con toda la realidad que te rodea, pero los más importantes son los establecidos contigo mismo. En estos acuerdos te has dicho quien eres, que crees y cómo debes comportarte. En esos acuerdos te dices “Esto es lo que soy. Esto es lo que creo. Soy capaz de hacer ciertas cosas y hay otras que no puedo hacer”. Entre estos, tenemos muchos acuerdos que nos hacen sufrir. Recuperamos nuestro poder personal, si somos capaces de destruir nuestros acuerdos basados en el miedo. Los acuerdos surgidos del miedo consumen una gran cantidad de energía solamente con mantenerlos.

Los naguales crearon cuatro acuerdos muy poderosos, que nos ayudan a romper aquellos que surgen del miedo y agotan nuestra energía.


1º Sé impecable con tus palabras

La palabra es un poder que posee el ser humano, y esto le diferencia del resto de seres vivos. Con la palabra puedes influir directamente en tu entorno y en todos los seres que te rodean. Esto es fácil de comprender considerándote a ti mismo: todos hemos experimentando alguna vez como nos afecta cuando nos llaman inútiles, feos, esto lo haces mal, no apruebo lo que estás haciendo... Incluso cuando tenemos la total convicción de que no es verdad, el oír esas valoraciones nos hace daño. A veces podemos adoptar el acuerdo dañino “soy estúpido”, solamente porque nos lo haya dicho una determinada persona. Ese es el poder de la palabra.

Este acuerdo debe de comenzar adoptándose desde uno mismo. Ser impecable con tus palabras es no utilizarlas contra ti mismo. Cuando eres impecable, asumes la responsabilidad de tus actos, per sin juzgarte ni culparte. Esto se consigue amándote a ti mismo.

Cuando te amas a ti mismo, expresarás ese amor en tu relación con los demás y serás impecable con tus palabras. Si amas, te amarán. Si insultas, te insultarán.

Nos hablamos constantemente diciéndonos cosas como: “Estoy gordo, soy feo, me hago viejo, soy estúpido, no entiendo nada”. Así creamos un veneno emocional en nosotros mismos que nos impide ser felices. También tendemos todos alguna vez a chismorrear. Aunque la persona de la que se está hablando, no esté presente, creamos un veneno emocional que guardamos en nosotros mismos.

Si adoptas el primer acuerdo “Sé impecable con tus palabras”, conseguirás cambios en tu manera de tratarte y en tu forma de tratar a otras personas, especialmente aquellas que más quieres.



2º No te tomes nada personalmente

Este acuerdo es el que nos protege del poder de las palabras de otras personas. No debemos tomarnos nada personalmente, porque cuando alguien nos juzga, lo está haciendo en función de sus propios acuerdos y no los tuyos. Cuando alguien te da su opinión, lo hace según su propio sistema de sentimientos, creencias y opiniones, que no tienes porque aceptar como tuyo. La opinión de la persona que te juzga, varía según si en ese momento se siente feliz o desgraciado, si un día está de buenas contigo, o está enfadado. No puedes tomarte personalmente cualquier opinión que te transmitan. Cuando una persona no es impecable con sus palabras, intentará herirte con ellas y transmitirte su veneno emocional.

Ámate a ti mismo, y la confianza que tienes en ti no dependerá de lo que hagan o digan los demás. Adoptando el segundo acuerdo “No te tomes nada personalmente”, te moverás por el mundo con el corazón abierto por completo y nadie te herirá.



3º No hagas suposiciones

Cuando hacemos suposiciones, creemos siempre que lo que suponemos es cierto. Hacemos suposiciones constantemente sobre lo que los demás dicen o piensan, y luego nos enfadamos y les enviamos veneno emocional porque no actuaron según lo que pensaste. Cada persona tiene sus propios acuerdos, con los que ve la realidad que comparte contigo de un modo diferente.

Hacemos suposiciones porque la mente humana necesita justificarlo, explicarlo y comprenderlo todo para sentirnos seguros. No importa si la respuesta es correcta o no, bastará para sentirnos seguros.

Muchas veces, suponemos que  las personas con que nos relacionamos saben lo que pensamos y lo que queremos porque nos conocen. Hacemos la suposición de cómo van a actuar, y si no es como supusimos, nos sentimos heridos por lo que han hecho. La comunicación es el camino para no hacer ese tipo de suposiciones, que terminan creando un drama por nada.

No hagas suposiciones sobre los demás ni de lo que crees que deben pensar de ti. Evitarás muchos disgustos que no provienen de lo que hace la otra persona, sino de un pensamiento creado por ti.


4º Haz siempre lo máximo que puedas

Este acuerdo es el que nos puede ayudar a que los otros tres se conviertan en hábitos de nuestra vida. También nos ayuda a cumplir cualquier cosa que nos propongamos y a vivir con Felicidad.

Haz siempre lo máximo que puedas en cada momento, ¡pero no más!. Si haces menos de lo que puedes, no estarás aprovechando tu energía en obtener lo que deseas. Si haces más de lo que puedes, agotarás tu energía de una forma no productiva, y tardarás más en conseguir tu objetivo. Por eso hacer lo máximo que puedas no es cansado. Hay que tener en cuenta que lo máximo que puedes hacer variará según el momento. Cuando estés descansado por la mañana producirás más que cuando estés agotado al final del día. Cuando estés enfermo podrás hacer mucho menos que cuando estás pleno de salud, pero estarás haciendo lo máximo que puedes.

Un hombre acudió una vez a un templo budista, y preguntó al Maestro cuando tiempo tardaría en alcanzar la iluminación si meditaba 4 horas al día. El Maestro le contesto: “Si meditas 4 horas al día, tal vez lo consigas dentro de 10 años”. El hombre, pensando que podía hacer más le preguntó cuanto tardaría entonces si meditaba 8 horas al día. La respuesta del Maestro fue: “Si meditas 8 horas al día, tal vez lo lograrás en 20 años”. El hombre no lo entendió, porqué dedicando más tiempo no conseguiría su objetivo antes. El Maestro le explicó: “No estás aquí para sacrificar tu alegría ni tu vida. Estás aquí para vivir, para ser feliz y para amar. Si puedes alcanzar tu máximo nivel en dos horas de meditación, pero utilizas ocho, sólo conseguirás agotarte, apartarte del verdadero sentido de la meditación y no disfrutar la vida. Haz lo máximo que puedas, e independientemente del tiempo que medites, podrás vivir, amar y ser feliz”.


Este es un resumen del libro “Los Cuatro Acuerdos”, del Dr. Miguel Ruiz, un maestro de la escuela tolteca. Durante más de dos décadas, se ha dedicado a compartir la antigua sabiduría de los toltecas con sus estudiantes y aprendices, guiándolos hacia su propia libertad personal.

Espero que hayas disfrutado de este documento. Decidas adoptar los Cuatro Acuerdos o no, el haber sacado un poquito de tiempo para pensar en Ti, ya es algo valioso para lo que raras veces encontramos el momento.

Recibe un abrazo de Luz,



Álvaro Lorente
Terapeuta de Reiki